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Antonio de Nebrija
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En 1522 fallece Antonio de Nebrija, humanista español

En 1522, falleció Antonio de Nebrija, un destacado humanista español cuyo legado ha dejado una huella indeleble en la historia de la lengua española y en el ámbito académico. Antonio Martínez de Cala y Xarana, conocido como Elio Antonio de Nebrija, nació en Lebrija en 1444 y murió en Alcalá de Henares el 2 de julio de 1522. Su contribución más notable fue la publicación de la primera gramática castellana, la «Gramática castellana», el 18 de agosto de 1492, dos meses antes del descubrimiento de América. Este trabajo pionero no solo fue un hito en la historia de la lengua española, sino que también sirvió de modelo para las gramáticas de las lenguas autóctonas en Hispanoamérica y Filipinas.

Antonio de Nebrija fue un erudito multifacético: filólogo, historiador, pedagogo, gramático, traductor, exégeta, docente, catedrático, lingüista, lexicógrafo, impresor, editor, cronista real, escritor y poeta. Su carrera abarcó más de medio siglo, desde 1470 hasta su muerte en 1522. Como miembro destacado de la escuela de Salamanca, Nebrija dejó una marca indeleble en el estudio de las lenguas y gramáticas.

Nebrija nació en la villa de Lebrija, en la provincia de Sevilla. Estudió en la Universidad de Salamanca y, a los diecinueve años, se trasladó a Italia para continuar sus estudios en el Colegio de San Clemente de Bolonia. Su formación en Italia, combinada con su trabajo posterior en España, le permitió desarrollar una visión profunda y sistemática de la lengua y la gramática. Al regresar a España, adoptó el nombre de Elio Antonio de Nebrija y comenzó a enseñar en la Universidad de Salamanca.

En 1473, Nebrija se casó con Isabel Solís de Maldonado y, debido a las limitaciones económicas de su puesto como profesor, entró al servicio del Maestre de Alcántara, Juan de Zúñiga. Durante este período, Nebrija se dedicó intensamente a sus estudios filológicos, culminando con la publicación de su «Gramática castellana». Esta obra monumental fue la primera gramática de una lengua vulgar en Europa y estableció un estándar para la codificación de lenguas vernáculas.

Además de su famosa gramática, Nebrija publicó un diccionario latino-español en 1492 y un vocabulario español-latino en 1494. Su influencia se extendió más allá de España, impactando el estudio y la enseñanza de las lenguas en toda Europa. Nebrija también participó en la traducción de la Biblia Políglota Complutense, un proyecto auspiciado por el cardenal Cisneros.

Nebrija fue un pionero no solo en la filología, sino también en la imprenta. Fue uno de los primeros en llevar la imprenta a Salamanca y en reclamar derechos de autor en España, mucho antes de que estos conceptos se formalizaran en otros lugares. Su legado como impresor fue continuado por su hijo y nieto, quienes también se dedicaron a la impresión de libros.

A pesar de sus logros, Nebrija no estuvo exento de controversias. Su profundo conocimiento del hebreo y sus intentos de interpretar la Biblia a partir de los textos originales le valieron la desconfianza de la Inquisición. Sin embargo, su reputación y el apoyo de figuras influyentes como el cardenal Cisneros le permitieron evitar mayores persecuciones.

Antonio de Nebrija falleció en 1522 en Alcalá de Henares, dejando un legado perdurable en la lingüística y la filología. Su trabajo sentó las bases para el estudio sistemático de la lengua española y su influencia se siente aún hoy en día. Su vida y obra representan un momento crucial en la historia del humanismo y la lingüística en España.

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