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Antonio Pérez
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En 1579, es encarcelado Antonio Pérez, secretario del rey Felipe II.

En 1579, uno de los episodios más intrigantes y controvertidos de la historia de España se desató con el encarcelamiento de Antonio Pérez, el influyente secretario del rey Felipe II. Antonio Pérez del Hierro, nacido en 1540, fue un prominente secretario de cámara y del Consejo de Estado bajo el reinado de Felipe II. Hijo de Gonzalo Pérez, secretario de Carlos I, Antonio Pérez se convirtió en una figura clave en la política española de su tiempo, aunque su carrera se vio marcada por intrigas, traiciones y un espectacular desenlace.

Biografía de Antonio Pérez

Antonio Pérez nació alrededor de 1540, aunque su lugar de nacimiento sigue siendo objeto de debate. Fue legitimado por el emperador en 1542 como hijo de Gonzalo Pérez, uno de los más destacados secretarios de Carlos I. Se especula que pudo haber sido hijo natural del príncipe de Éboli, Ruy Gómez de Silva, lo que explica la estrecha relación y protección que recibió de esta influyente figura.

Educado en las universidades más prestigiosas de su tiempo, como Alcalá de Henares, Salamanca, Lovaina, Venecia y Padua, Antonio Pérez estaba bien preparado para asumir un papel importante en la corte. En 1553, fue nombrado secretario del entonces príncipe Felipe, y tras la muerte de su padre en 1566, fue designado secretario de Estado, aunque sus competencias fueron limitadas a los asuntos atlánticos.

La Ascensión y Caída de Antonio Pérez

Durante sus primeros años como secretario, Antonio Pérez disfrutó de la confianza del rey Felipe II, quien valoraba su inteligencia y conocimiento en los asuntos de Estado. Sin embargo, la acumulación de poder y riqueza de Pérez, junto con su asociación con la princesa de Éboli, Ana de Mendoza de la Cerda, y el tráfico de información gubernamental, comenzaron a generar desconfianza y enemistades en la corte.

El punto de inflexión llegó con el asesinato de Juan de Escobedo, secretario de Juan de Austria. Pérez, temiendo que Escobedo revelara sus intrigas al rey, convenció a Felipe II de eliminarlo, acusándolo de traición. Escobedo fue asesinado el 31 de marzo de 1578, un crimen que inicialmente Felipe II trató de ocultar para proteger a Pérez y a sí mismo de las implicaciones.

El Encarcelamiento de 1579

El 28 de julio de 1579, Antonio Pérez fue detenido tras salir de su despacho. La princesa de Éboli también fue arrestada y finalmente recluida en su palacio de Pastrana. Aunque Pérez inicialmente gozaba de cierta libertad bajo vigilancia, la presión de los aliados de Escobedo en la corte llevó a su segunda detención en 1585 por cargos de corrupción y tráfico de secretos, sin mencionar el asesinato de Escobedo. Fue condenado a dos años de prisión y una gran multa.

En 1590, bajo tortura, Pérez confesó su participación en el asesinato. Ayudado por su esposa, Juana Coello, escapó a Zaragoza, donde se acogió a la protección de los fueros aragoneses. Esto desató una crisis en Aragón, conocida como las Alteraciones de Aragón, cuando Felipe II intentó extraditarlo utilizando la Inquisición, ya que los fueros aragoneses impedían su entrega por un tribunal ordinario.

La Huida y el Exilio

En 1591, tras una serie de revueltas y enfrentamientos, Felipe II envió un ejército a Zaragoza, lo que llevó a la ejecución del Justicia de Aragón, Juan de Lanuza, y a la huida de Antonio Pérez al Bearn, y luego a Francia. En el exilio, Pérez ofreció información a los enemigos de España, contribuyendo a la leyenda negra contra Felipe II y colaborando con Inglaterra en el ataque a Cádiz en 1596.

Legado y Escritos

Antonio Pérez murió en París en 1611, en la pobreza y el exilio. Sus escritos, incluyendo las «Relaciones» y «Cartas», buscan justificar sus acciones y han tenido una influencia duradera en la literatura y la política, siendo citados por filósofos como Spinoza. La vida de Antonio Pérez, llena de intrigas, traiciones y política, sigue siendo un fascinante capítulo en la historia de España, reflejando las complejidades y peligros de la corte de Felipe II.

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