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batalla de Abárzuza
Portada » En 1876 se libra la batalla de Abárzuza, en la que mueren más de 1500 soldados liberales, incluido el propio general Manuel Gutiérrez de la Concha.

En 1876 se libra la batalla de Abárzuza, en la que mueren más de 1500 soldados liberales, incluido el propio general Manuel Gutiérrez de la Concha.

En 1876, en el contexto de la Tercera Guerra Carlista en España, se libró la crucial batalla de Abárzuza, también conocida como la batalla de Monte Muro. Este enfrentamiento resultó en una catastrófica derrota para las fuerzas republicanas, con la muerte de más de 1500 soldados liberales, incluido el destacado general Manuel Gutiérrez de la Concha. Esta batalla es recordada como uno de los eventos más significativos de la guerra, marcando un punto de inflexión en el conflicto entre carlistas y republicanos.

Antecedentes de la Batalla de Abárzuza

En 1873, los carlistas habían logrado infligir serios problemas al gobierno republicano, con el objetivo de tomar Bilbao. Después de dos meses de asedio, el cerco fue roto y las fuerzas carlistas, desmoralizadas, se retiraron. Con la intención de acabar con la guerra ese mismo año, el gobierno republicano planeó tomar la capital del «estado carlista», Estella. Para cumplir esta misión, casi 50,000 hombres bajo el mando del general Gutiérrez de la Concha fueron enviados a la región. En junio de 1874, el ejército gubernamental se encontró con el grueso del ejército carlista cerca de Abárzuza, cuando estos últimos se dirigían en retirada hacia Estella. El marqués de Duero, Gutiérrez de la Concha, ordenó un ataque inmediato contra las fuerzas carlistas.

La Batalla

El 25 de junio, los republicanos cruzaron el río Ega y tomaron el pueblo de Villatuerta con una resistencia mínima por parte de los carlistas. A pesar del éxito inicial, la resistencia carlista se intensificó y la lucha se prolongó. Al segundo día, la batalla se estancó debido a la falta de municiones para los liberales y las condiciones climáticas adversas, con lluvia que dificultaba los movimientos. Al tercer día, los suministros finalmente llegaron, pero las carretas quedaron atascadas y solo se pudo recuperar una sexta parte de los víveres, insuficientes para los 50,000 soldados exhaustos.

El 27 de junio, a las cuatro de la tarde, los republicanos lanzaron un ataque decisivo para tomar el monte Muro, una colina estratégicamente defendida por las tropas carlistas. Sin embargo, la tempestad persistente dispersó a los atacantes y los debilitó mientras subían la colina, dejándolos vulnerables a los disparos carlistas. Ante la incapacidad del ejército liberal, el general carlista Dorregaray ordenó un contraataque. Gutiérrez de la Concha, comprendiendo la gravedad de la situación, lideró una ofensiva con las tropas de reserva. A pesar de los esfuerzos, fue alcanzado por una descarga carlista y quedó mortalmente herido, falleciendo en Abárzuza. Sus tropas, desmoralizadas, comenzaron una retirada silenciosa al caer la noche.

Consecuencias de la Batalla de Abárzuza

Las consecuencias de la batalla fueron desastrosas para el gobierno republicano. La derrota no solo resultó en la pérdida de muchos soldados y de su general más importante, sino que también influyó en el ánimo de las fuerzas carlistas y desestabilizó políticamente al gobierno republicano. Aunque los carlistas no aprovecharon la oportunidad para avanzar hacia la capital y finalizar la guerra, la batalla de Abárzuza dejó claro que la contienda sería prolongada y costosa.

La muerte del general Gutiérrez de la Concha y la derrota en Abárzuza significaron un duro golpe para los liberales, mientras que para los carlistas fue una victoria que les permitió continuar la lucha con renovado vigor. Este evento es recordado como una de las batallas más significativas de la Tercera Guerra Carlista, demostrando la ferocidad del conflicto y la determinación de ambos bandos por controlar el futuro de España.

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