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Homo antecessor
Portada » En 1994, en la sierra de Atapuerca se descubren, en el estrato TD6 del yacimiento denominado Gran Dolina, fragmentos del Homo antecessor.

En 1994, en la sierra de Atapuerca se descubren, en el estrato TD6 del yacimiento denominado Gran Dolina, fragmentos del Homo antecessor.

En 1994, en la sierra de Atapuerca, España, se realizó un descubrimiento significativo en el yacimiento conocido como Gran Dolina, específicamente en el estrato TD6. En este sitio, la arqueóloga Aurora Martín Nájera encontró fragmentos de cráneo que se identificaron como pertenecientes a una nueva especie de homínido: Homo antecessor. Este hallazgo tuvo un impacto profundo en nuestra comprensión de la evolución humana en Europa.

La Gran Dolina, situada cerca de la localidad de Atapuerca en la provincia de Burgos, es uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de Europa. Se compone de una sucesión de sedimentos que, a lo largo de los siglos, han conservado restos fósiles de gran valor. A finales del siglo XIX, una trinchera para una línea de ferrocarril dejó al descubierto estas capas, lo que permitió a los arqueólogos acceder a los estratos y estudiar los restos encontrados.

El descubrimiento de Homo antecessor en 1994 incluyó restos de hasta seis individuos, que datan de aproximadamente 900,000 años. Estos fósiles mostraron una combinación única de características tanto primitivas como modernas. Por un lado, compartían rasgos con Homo heidelbergensis y Homo neanderthalensis, como la forma de la frente y los dientes. Por otro lado, exhibían rasgos faciales más modernos, similares a los del Homo sapiens, lo que sugiere que Homo antecessor podría ser el antepasado común de ambas especies.

Una característica notable de estos homínidos era la práctica del canibalismo. Las marcas encontradas en los huesos humanos y de animales sugieren que los Homo antecessor realizaban el descuartizamiento y extracción de carne de sus congéneres, probablemente con fines alimenticios. Este comportamiento, evidenciado por fracturas y golpes en los huesos, destaca un aspecto interesante y brutal de la vida de estos antiguos humanos.

Además de los restos humanos, en niveles inferiores de la Gran Dolina se han encontrado herramientas líticas que datan de hace 1,500,000 años. Estas herramientas indican la presencia de homínidos en Europa mucho antes de lo que se pensaba, lo que convierte a la sierra de Atapuerca en un lugar clave para el estudio de la prehistoria europea.

El Homo antecessor, una especie extinta del género Homo, se caracteriza por su estatura alta (al menos 160 cm), robustez física y una morfología facial única. Sus extremidades largas y rótulas delgadas sugieren una forma de caminar diferente a la de los humanos modernos. Las herramientas que fabricaban, principalmente guijarros y lascas simples, representan un precursor de la industria achelense, que se extendió por Europa Occidental y África.

El descubrimiento de Homo antecessor ha generado un intenso debate científico sobre su clasificación taxonómica y su relación con otras especies del género Homo. Mientras algunos investigadores lo consideran un vínculo evolutivo entre Homo ergaster y Homo heidelbergensis, otros creen que podría ser una variedad de Homo erectus. La falta de un cráneo adulto completo y la limitada cantidad de fósiles adultos complican aún más su clasificación.

El hallazgo en la Gran Dolina también plantea preguntas sobre las rutas migratorias de los homínidos hacia Europa. Algunas teorías sugieren que los homínidos llegaron desde África a través del Corredor Levantino, adaptándose gradualmente a las condiciones europeas, mientras que otras proponen un cruce a través del Estrecho de Gibraltar.

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