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José Giral
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En 1936, En Madrid se forma el decimonoveno gobierno republicano, presidido por José Giral, que decide armar al pueblo

El 19 de julio de 1936, en plena crisis derivada del golpe de Estado, se formó en Madrid el decimonoveno gobierno republicano bajo la presidencia de José Giral. Este cambio en la cúpula del gobierno republicano fue una respuesta urgente a la ineficacia de su predecesor, Santiago Casares Quiroga, para frenar la insurrección militar. La situación era crítica, con importantes territorios como Marruecos, las islas Canarias, Baleares (excepto Menorca), Castilla la Vieja, Navarra, buena parte de Aragón y Andalucía bajo control de los sublevados.

El Contexto del Nuevo Gobierno

Cuando José Giral asumió el cargo, la República había perdido control sobre vastas regiones estratégicas. El nuevo gobierno se enfrentaba a la dura realidad de una nación fragmentada y en guerra, con las fuerzas golpistas ganando terreno rápidamente. La primera y más urgente medida que tomó Giral fue la decisión de armar al pueblo, una táctica desesperada pero necesaria para contrarrestar el avance de los rebeldes.

La Decisión de Armar al Pueblo

La autorización para entregar armas a la población civil permitió que en varias ciudades clave la rebelión fuera aplastada. Hacia el 25 de julio de 1936, las fuerzas republicanas habían logrado mantener el control en centros urbanos importantes como Madrid, Barcelona, Valencia, Málaga y Bilbao. Esta movilización de milicias populares fue fundamental para la resistencia republicana, pero también tuvo consecuencias imprevistas.

Armar al pueblo resultó ser un arma de doble filo. Aunque fue crucial para sofocar la insurrección en varios puntos, también significó que el gobierno perdió el monopolio del uso de la fuerza y del orden público. En muchos lugares, las milicias se convirtieron en el poder de facto, lo que llevó a una situación de caos y anarquía. Este colapso del estado se manifestó en episodios de violencia descontrolada, como la matanza en la cárcel Modelo de Madrid entre el 22 y 23 de agosto, donde milicianos asesinaron a una treintena de políticos y militares. Este incidente dañó gravemente la reputación internacional de la República.

La Descomposición del Estado Republicano

El colapso del aparato estatal en las zonas leales a la República permitió la proliferación de núcleos de poder autónomos. En Cataluña, por ejemplo, las autoridades de la Generalidad asumieron competencias que excedían su estatuto de autonomía, reflejando la fragmentación del poder central. La incapacidad del gobierno de Giral para imponer su autoridad sobre las milicias y restaurar el orden condujo a una serie de problemas, incluyendo la falta de una defensa organizada ante el avance de las fuerzas sublevadas.

La Crisis y la Caída del Gobierno de Giral

El 3 de septiembre de 1936, los sublevados capturaron Talavera de la Reina, una ciudad clave en el camino hacia Madrid. Esta pérdida fue un golpe devastador para el gobierno republicano y desencadenó una crisis grave. La caída de Talavera dejó a Madrid vulnerable y aumentó la presión sobre Giral. La noche de ese mismo día, Giral presentó su dimisión a Manuel Azaña, presidente de la República. Fue reemplazado por Francisco Largo Caballero, líder socialista, el 4 de septiembre de 1936.

Posteriores Acontecimientos

Aunque dejó la presidencia del Consejo de Ministros, Giral continuó en el gobierno como ministro sin cartera y más tarde, en mayo de 1937, se convirtió en ministro de Estado bajo el liderazgo de Juan Negrín. A pesar de los esfuerzos del nuevo gobierno, incluyendo intentos de persuadir a Francia para que abandonara su política de no intervención, la situación republicana siguió deteriorándose.

En abril de 1938, durante una crisis provocada por las derrotas en Aragón, Giral dejó el Ministerio de Estado pero permaneció en el gabinete. Estuvo presente en la última reunión de las Cortes republicanas en el Castillo de Figueras el 1 de febrero de 1939. Poco después, el 5 de febrero, cruzó la frontera hacia Francia junto a Azaña y Martínez Barrio, marcando el inicio de su exilio.

Conclusión

La formación del decimonoveno gobierno republicano bajo José Giral y su decisión de armar al pueblo fueron eventos decisivos en los primeros días de la Guerra Civil Española. Aunque estas acciones permitieron la resistencia inicial contra los sublevados, también llevaron a una pérdida de control y al colapso del orden público en las zonas leales a la República. La breve administración de Giral refleja las complejidades y los desafíos que enfrentó la Segunda República en su lucha por la supervivencia.

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