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La Noche Toledana

La Noche Toledana

Hoy quiero compartir con ustedes una leyenda oscura y sangrienta que ocurrió en la hermosa ciudad de Toledo, en el actual Paseo de San Cristóbal. Esta leyenda es conocida como «La noche toledana» o «La Jornada del Foso», y todavía hoy evoca terror en muchos hispanohablantes.

Pasar una noche toledana es, como se llama coloquialmente, a tener una noche de perros, una noche que se ha pasado entre el insomnio, la inquietud u otras condiciones penosas que han hecho que se sufra una mala experiencia, este es un dicho que nació en Toledo, precisamente en una terrible noche que perduraría en la memoria de la ciudad.

Resulta, que en el año 812, en Toledo gobernaba un joven llamado Jusuf-ben-Amru, un gobernador cruel y despótico que aterrorizaba a los toledanos con sus malvadas acciones y sus abusos de poder. Entre sus acciones, era normal que secuestrase a las doncellas y matase a cualquiera que se opusiera a su mando.

La gente de Toledo estaba cada vez más descontenta con las acciones de su gobernante, y no tardó en levantarse en contra del tirano. Viendo el peligro que se avecinaba, una comisión de nobles intentó advertir a Jusuf sobre la peligrosa situación, pero él ignoró los consejos y trató de defenderse, enviando a su guardia personal para aplastar la revuelta. Los nobles viendo que no podrían salvar al gobernador, se dieron cuenta de que estaba vulnerable al haber mandado a su guardia a la ciudad, y fue entonces cuando decidieron capturarlo. La noticia de su captura corrió rápidamente por las calles de la ciudad y el pueblo, deseosos de sangre, pidió la cabeza del gobernante, y así fue como Jusuf fue ejecutado.

Los nobles informaron al Califa sobre los sucesos que habían ocurrido en Toledo y de cómo Jusuf había gobernado con crueldad. El Califa, preocupado por la situación, decidió llamar a Amru, que era el padre de Jusuf, quien era para él un leal servidor. El Califa le contó la triste noticia de la muerte de su hijo y fue entonces cuando Amru pidió al Califa la oportunidad de ser el nuevo gobernador de Toledo para así enmendar los errores de su hijo y restaurar el honor de su familia.

El Califa confió en Amru y en su honor y decidió enviarlo a Toledo como nuevo gobernador. Al conocerse la noticia, los toledanos comenzaron a asustarse y a desconfiar, ya que temían que el nuevo gobernante quisiera buscar venganza por la muerte de su hijo.

Sin embargo, Amru gobernó con sabiduría y nobleza, escuchando a sus súbditos y respetando sus opiniones, demostrando ser un gobernador justo y ejemplar. Pero Amru era orgulloso, se había ganado la confianza de quienes ejecutaron a su hijo, pero en realidad, ocultaba sus verdaderas intenciones.

Un día, el hijo del Califa hizo una parada en Toledo mientras iba camino a Zaragoza, y Amru organizó un gran banquete en su honor. Invitó a todos los nobles de la ciudad para que el evento se convirtiera en un gran festín. El banquete se preparó en una residencia que Amru había construido en la zona de San Cristóbal, ya que no quería residir en el Alcázar de Toledo debido a los dolorosos recuerdos que le traía.

Todos los nobles Toledanos se habían preparado con sus mejores galas para asistir al banquete en honor del futuro Califa, Era una ocasión tan especial que Toledo se habia vestido de gala, las calles observaban como aquella procesión de nobles acudia bajo la luz de las antorchas a la residencia del gobernante. Mientras los nobles llegaban y entraban en la residencia para el banquete, la guardia personal de Amru, muchos de los cuales habían servido a su hijo, acompañaban a los invitados a un lugar apartado donde, con afilados sables, fueron decapitando a todos los nobles de la ciudad y cuerpos fueron arrastrados a un subterráneo.

Dicen que cuando Amru vio caer la última cabeza, exclamó: «¡Hijo mío, ya puedes descansar en paz, pues ya estás vengado!»

Al amanecer, los toledanos encontraron un espantoso espectáculo en la residencia del gobernador. Cientos de cuerpos y cabezas se amontonaban en el patio, y algunas de las cabezas, las de los nobles más importantes, colgaban como pendones de las almenas del palacio.

Actualmente no queda ni rastro de aquel palacio del gobernador Amru, ni de su cruel venganza, pero quedó intacta en la memoria de la ciudad, y así fue como «Una noche toledana» dejó una marca oscura en la historia de esta ciudad.

Espero que hayan disfrutado de esta leyenda escalofriante. aquí les dejamos el capitulo del podcast.

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