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Isaac Peral
Portada » En 1890, se recibe con honores y festejos al inventor y militar Isaac Peral tras probar con éxito su submarino eléctrico en Cádiz.

En 1890, se recibe con honores y festejos al inventor y militar Isaac Peral tras probar con éxito su submarino eléctrico en Cádiz.

En 1890, Madrid fue escenario de una celebración histórica al recibir con honores al inventor y militar Isaac Peral, quien había logrado un hito en la ingeniería naval con su submarino eléctrico. Tras probar con éxito su revolucionaria invención en Cádiz, Peral fue aclamado por su contribución a la tecnología militar y su audaz visión de futuro.

Isaac Peral y Caballero (Cartagena, 1 de junio de 1851 – Berlín, 22 de mayo de 1895) fue un destacado científico, marino y militar español. Como teniente de navío de la Armada Española, Peral se destacó no solo en la guerra de los Diez Años en Cuba y la Tercera Guerra Carlista, sino también en sus aportes científicos, como su «tratado teórico práctico sobre huracanes». Sin embargo, su mayor legado fue el submarino Peral, el primer submarino torpedero a propulsión eléctrica del mundo.

La carrera de Peral en la Armada Española estuvo marcada por múltiples logros y condecoraciones. En 1883, asumió la cátedra de Física-Matemática en la Escuela de Ampliación de Estudios de la Armada. Fue durante la crisis de las Carolinas en 1885 cuando Peral presentó su innovador proyecto de navegación submarina, obteniendo la aprobación de destacados científicos de la Escuela de Ampliación y del ministro de Marina, Manuel de la Pezuela. No obstante, los sucesivos ministros mostraron indiferencia o abierta hostilidad hacia su proyecto.

Gracias al apoyo de la reina regente María Cristina, el submarino Peral fue finalmente botado en 1888. Este avance tecnológico medía 22 metros de eslora y estaba equipado con dos motores eléctricos de 30 caballos de potencia cada uno, una batería de 613 elementos, un tubo lanzatorpedos, periscopio y un sofisticado sistema de navegación. Las pruebas oficiales del submarino, realizadas entre 1889 y 1890, demostraron su capacidad para navegar en inmersión y atacar sin ser detectado.

A pesar del éxito técnico, las autoridades del momento desestimaron el invento, motivadas por intereses oscuros y alentaron una campaña de desprestigio contra Peral. Desilusionado, Peral solicitó la baja en la Marina y se dedicó a aclarar la verdad a la opinión pública. En noviembre de 1891, se licenció del servicio y, aunque su manifiesto fue censurado, logró publicarlo en el periódico satírico «El Matute».

Tras su retiro, Peral fundó varias empresas exitosas relacionadas con la energía eléctrica. En 1895, viajó a Berlín para ser operado de un tumor cerebral, pero falleció el 22 de mayo debido a complicaciones. Sus restos fueron trasladados en 1911 a Cartagena, su ciudad natal.

El submarino Peral no fue superado tecnológicamente hasta más de diez años después, cuando John Philip Holland diseñó un sistema mixto de combustión interna y propulsión eléctrica. En 1917, la Armada Española incorporó el submarino clase Holland, nombrándolo Peral en honor a su pionero inventor. El submarino experimental de Peral fue rescatado y exhibido en Cartagena, donde permanece como testimonio de su legado.

La llegada de Isaac Peral a Madrid en 1890 no solo fue un reconocimiento a su ingenio y perseverancia, sino también un momento clave en la historia de la ingeniería naval. Su submarino eléctrico marcó el inicio de una nueva era en la tecnología militar, consolidando a Peral como uno de los grandes innovadores de su tiempo.

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