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navíos españoles
Portada » En 1801, en la confusión de la noche, los navíos españoles San Hermenegildo y Real Carlos se tomaron entre sí como enemigos y se batieron en combate hasta que ambos navíos explotaron.

En 1801, en la confusión de la noche, los navíos españoles San Hermenegildo y Real Carlos se tomaron entre sí como enemigos y se batieron en combate hasta que ambos navíos explotaron.

El 12 de julio de 1801, en una fatídica noche en el Estrecho de Gibraltar, los navíos españoles San Hermenegildo y Real Carlos, en medio de la confusión y el caos, se tomaron entre sí como enemigos y entablaron un combate que culminó en la explosión de ambos barcos. Este trágico suceso resultó en la muerte de casi todos los 1,700 hombres a bordo, marcando uno de los episodios más devastadores en la historia marítima española.

El San Hermenegildo era un navío de línea de 112 cañones, botado el 20 de enero de 1789. Construido según el proyecto de Romero Landa, pertenecía a la serie de los Santa Ana, conocida por su robustez y capacidad bélica. Inicialmente, el San Hermenegildo tuvo problemas estructurales que limitaban su capacidad de carga de cañones más pesados. Sin embargo, tras varias reformas y apuntalamientos en el arsenal de Ferrol, fue capaz de llevar cañones de 36 libras en su primera batería, alineándose así con sus navíos hermanos.

El Real Carlos, botado el 4 de noviembre de 1787, también pertenecía a la serie de los Santa Ana. Con 112 cañones, este navío de línea se destacó en varias operaciones navales antes de su trágico final. Al igual que el San Hermenegildo, el Real Carlos había participado en diversas misiones, incluyendo la defensa del puerto de Ferrol contra un intento de incursión británica en agosto de 1800.

La tragedia ocurrió en el contexto de la batalla de Algeciras, donde una flota hispano-francesa había logrado una victoria contra los ingleses el 13 de junio de 1801. Tras la batalla, los ingleses se retiraron a Gibraltar, mientras que los franceses lo hicieron a Algeciras. Para apoyar a sus aliados franceses, una escuadra española, bajo el mando de Juan Joaquín Moreno, fue enviada a Algeciras.

La flota combinada hispano-francesa inició su marcha hacia Cádiz el 12 de julio de 1801. Debido a los daños sufridos en la batalla, los navíos navegaban lentamente y en formación de dos columnas. Durante la noche, el HMS Superb, un navío inglés, atacó al Real Carlos, generando una confusión considerable. En la oscuridad, el Real Carlos y el San Hermenegildo, sin poder distinguirse entre sí, comenzaron a dispararse mutuamente.

El combate fratricida culminó con la explosión del Real Carlos, cuyas llamas se propagaron rápidamente al San Hermenegildo, causando su detonación posterior. Esta catástrofe dejó solo a 262 supervivientes del San Hermenegildo y apenas 38 del Real Carlos, incluidos dos oficiales. Las pérdidas humanas fueron inmensas, con cerca de 1,700 hombres pereciendo en el incidente.

Este suceso se recuerda con solemnidad en el Panteón de Marinos Ilustres en San Fernando, Cádiz, donde se rinde homenaje al comandante del San Hermenegildo, Manuel Antonio de Emparan y Orbe, cuya lápida conmemora su sacrificio en la trágica noche del 12 de julio de 1801.

La catástrofe del San Hermenegildo y el Real Carlos subraya la brutalidad y la confusión que pueden surgir en la guerra naval, especialmente en tiempos de combate nocturno. Este trágico episodio resalta no solo la fragilidad de las operaciones militares, sino también el heroísmo y el sacrificio de los marinos españoles que perecieron en cumplimiento de su deber.

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