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En 1808, durante la Guerra de la Independencia Española, comienza el primer sitio de Zaragoza.

El 15 de junio de 1808, en el contexto de la Guerra de la Independencia Española, comenzó el primer sitio de Zaragoza, un evento que se convirtió en un símbolo de resistencia y heroísmo. La ciudad, entonces pobremente fortificada, se enfrentó a las tropas francesas comandadas por el general Lefebvre, después de que estas vencieran a las fuerzas españolas en Tudela y Mallén.

Contexto y Antecedentes

Las fuerzas napoleónicas, lideradas por el general Lefebvre, avanzaron hacia Zaragoza tras derrotar a las avanzadas españolas y a las tropas locales que, bajo el mando del general José de Palafox, habían intentado detenerlos en Alagón el 12 de junio. Zaragoza, una ciudad sin fortificaciones sólidas, estaba defendida por unos pocos soldados profesionales y más de 10,000 voluntarios.

El 15 de junio, al recibir noticias del acercamiento enemigo, Palafox y su plana mayor abandonaron la ciudad, una decisión muy criticada posteriormente. Vicente Bustamante, teniente del Rey, quedó a cargo de la defensa. Al mediodía, los franceses llegaron a las puertas de Zaragoza y, sin dar descanso a sus tropas, lanzaron un ataque directo.

El Primer Asalto

La infantería francesa, apoyada por artillería, abrió brechas en las murallas entre las puertas del Carmen y del Portillo. Sin embargo, los franceses se encontraron con una feroz resistencia. Cientos de paisanos armados, junto con soldados y artilleros como Rafael de Irazábal y Guillelmi, defendieron la ciudad con valor. Tras una larga y sangrienta tarde de lucha, los defensores lograron rechazar el primer asalto francés, infligiendo casi 700 bajas al enemigo.

El Asedio y los Refuerzos Franceses

Después del fracaso inicial, Lefebvre sometió la ciudad a un intenso bombardeo, intentando cortar sus líneas de abastecimiento. Los zaragozanos, dirigidos por Antonio Sangenís, reforzaron las defensas, construyendo parapetos y barricadas. Durante los días siguientes, varios ataques franceses fueron repelidos.

El 23 de junio, Palafox libró una escaramuza en Épila, mientras los franceses, comandados ahora por el general Jean Antoine Verdier, recibían refuerzos. Entre el 26 y el 28 de junio, los bombardeos franceses se intensificaron, causando graves daños, incluido un devastador incendio en el Seminario de San Carlos.

La Llegada de Palafox y la Resistencia

El 2 de julio, Palafox regresó a Zaragoza con refuerzos. Ese mismo día, los franceses lanzaron un nuevo ataque, siendo nuevamente rechazados gracias a la valentía de los defensores, incluyendo a Agustina de Aragón, quien disparó un cañón crucial en la defensa de la Puerta del Portillo.

A pesar de los continuos asaltos y bombardeos, la resistencia zaragozana se mantuvo firme. Los franceses construyeron un puente sobre el Ebro el 11 de julio para rodear la ciudad, pero los refuerzos y víveres continuaron llegando a través del río.

La Lucha Casa por Casa

Durante el resto de julio, la lucha se intensificó, con combates casa por casa mientras los franceses intentaban tomar el control de los barrios extramuros. Los defensores, superados en número, lucharon con tenacidad, manteniendo la ciudad bajo asedio formal.

El 4 de agosto, los franceses lanzaron una gran ofensiva, precedida por tres días de bombardeo. Los daños fueron severos, pero los zaragozanos, liderados por el teniente Luciano Tornos, lograron repeler el ataque. La noticia de la derrota francesa en la batalla de Bailén y la llegada de refuerzos españoles animaron a los defensores.

El Fin del Primer Sitio

El 8 de agosto, un contraataque español rompió el cerco, obligando a los franceses a retirarse la noche del 13 al 14 de agosto. En su retirada, los franceses destruyeron el puente sobre el Ebro y varios edificios clave, abandonando alrededor de 50 piezas de artillería.

Conclusión

El primer sitio de Zaragoza demostró la determinación y el coraje del pueblo español frente a la invasión napoleónica. La ciudad sufrió grandes pérdidas y daños, pero su resistencia inspiró a toda la nación y marcó un hito en la Guerra de la Independencia Española. La heroica defensa de Zaragoza se convirtió en un símbolo de la lucha por la libertad y la soberanía, consolidando su lugar en la historia de España.

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